Autor: Lucio Mazzei

Publicado en París por Winter – Dávila & Associés, el 15 de abril de 2021.

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Desde 1998, algunos de los clubes de fútbol más importantes de Europa han amenazado varias veces con abandonar las competiciones de la UEFA y crear una Superliga Europea, una especie de Premier League en la que sólo participen los mejores clubes europeos. Hasta ahora, las amenazas han terminado siempre con la reforma de las competiciones de la UEFA en beneficio de los grandes clubes. Como resultado, muchos grandes clubes pueden clasificarse ahora más fácilmente para la Liga de Campeones, y obtienen una mayor parte de los ingresos de las competiciones europeas.

Ya en 2018 el periódico alemán Der Spiegel reveló unos documentos de Football Leaks en los que se esbozaba el proyecto de una Superliga Europea. El informe de Der Spiegel decía que un torneo de 16 equipos comenzaría ya en 2021 y se estructuraría de una manera muy similar a la Liga de Campeones, donde la UEFA no tendría ningún papel. En octubre de 2020, al renunciar al cargo de presidente del Barcelona, Joseph Bartomeu declaró: «Puedo anunciar algo que cambiará de forma extraordinaria los ingresos futuros del club en los próximos años. La junta directiva ha aprobado la aceptación de los requisitos para participar en una futura Superliga Europea de clubes, un proyecto planteado por los mayores clubes de Europa.»

Además, según el diario español AS, en su discurso en la asamblea general anual del Real Madrid, el presidente Florentino Pérez afirmó: «Nada será como antes. La pandemia nos obliga a hacer un fútbol más competitivo. Debemos innovar y buscar fórmulas para que el fútbol siga siendo atractivo». El Real Madrid participó en la fundación de la FIFA y de la Copa de Europa y el modelo actual necesita un reinicio, como ha demostrado el impacto de la COVID-19. El fútbol necesita un nuevo impulso, y el Real Madrid estará en el centro del mismo«. Unas declaraciones que parecían confirmar el visto bueno del Real Madrid al nuevo proyecto de una Superliga.

Sin embargo, a la hora de plantear la ruptura, el presidente de LaLiga, Javier Tebas, afirmó que la declaración de Bartomeu sobre la Superliga no era cierta ni se basaba en la realidad y que el modelo actual era capaz de crear suficiente incentivo económico como para no necesitar modificaciones.

Foto: thetimes.co.uk

Llegando a la actualidad, la última noticia sobre una Superliga separada surgió en The Times en enero de 2021: el periódico inglés desveló que el banco estadounidense JP Morgan concedería a cada club hasta 350 millones de euros para unirse a la competición, donde podrían ganar hasta 240 millones de euros por participar. Según esta noticia, los dos clubes españoles más importantes, el Real Madrid y el Barcelona, recibirían cada uno un presupuesto extra de 30 millones de euros de cuota. Eso significa que, por ejemplo, entre los 350 millones de euros por cabeza que podrían asegurarse los 15 clubes fundadores de la Superliga y los 3.500 millones de euros que se repartirían entre ellos, el Real Madrid podría asegurarse unos ingresos inmediatos de 583 millones de euros, devolviendo de inmediato los 570 millones de euros prestados por el banco para la construcción del Nuevo Bernabéu.

El documento revelado por The Times también incluía que los ingresos por televisión y patrocinio favorecerían a los clubes fundadores, que tendrían derechos para mostrar algunos de sus partidos en sus propias plataformas digitales: el 32,5 por ciento del bote se repartiría a partes iguales entre los 15 equipos y otro 32,5 por ciento entre los 20 clubes de fútbol. Otro 20 por ciento de los pagos por méritos se concedería en función del rendimiento y el 15 por ciento final se basaría en el «club awareness». El documento también mostraba un guiño a la gobernanza financiera, con un tope del 55% de los ingresos netos impuesto a los salarios y los traspasos y un «Financial Sustainability Group» que supervisaría el gasto.

Asimismo, los de los quince clubes fundadores, serían seis de la Premier League inglesa, tres de la Serie A italiana, tres de LaLiga española, dos de la Bundesliga alemana y uno de la Ligue 1 francesa como se detalla respectivamente a continuación:

Foto: 90min.com

  1. el Chelsea;
  2. el Manchester United;
  3. el Manchester City,
  4. el Liverpool;
  5. el Tottenham;
  6. el Arsenal;
  7. el Inter de Milán;
  8. el Milán;
  9. la Juventus
  10. el Real Madrid;
  11. el Atlético de Madrid;
  12. el Barcelona;
  13. el Bayern München;
  14. el Borussia Dortmund y
  15. el París Saint Germain (PSG).

En ese mismo orden de ideas, según el informe de The Times, las otras cinco plazas se cubrirían con otros clubes importantes invitados anualmente por méritos deportivos. Además, habría dos grupos de diez clubes cada uno con partidos entre semana (los clubes seguirían participando en las ligas nacionales de cada país) y los equipos del 1º al 4º puesto de cada ronda se clasificarían directamente para los cuartos de final.

Este formato garantizaría a cada club jugar un mínimo de 18 partidos (hasta 23) en lugar del mínimo de 6 partidos que asegura la participación en la Liga de Campeones de la UEFA. Parece claro que el dinero de la televisión y los ingresos de los patrocinadores son las dos razones más importantes por las que los clubes más grandes querrían realizar dicha separación: pretenden jugar entre ellos en la Superliga europea para aumentar los ingresos entre ellos. De hecho, según The Times, el objetivo de la creación de esta nueva liga sería obtener ingresos de hasta 4.000 millones de euros por temporada en concepto de derechos de televisión. Sólo para hacer una comparación, la UEFA dijo recientemente que ganó 3.250 millones de euros con la venta global de los derechos de televisión de la Liga de Campeones, la Europa League y la Euro Supercopa.

Las conversaciones, que se han desarrollado en los últimos meses, han llevado a la FIFA y a las seis confederaciones continentales de fútbol a emitir un rechazo público a cualquier movimiento de este tipo. En una declaración conjunta, afirmaron que una Superliga Europea separada no tendría la ratificación oficial de la UEFA ni de la FIFA, por lo que los jugadores y clubes que participaran estarían efectivamente fuera del fútbol oficial.

En dicha declaración, el Presidente de la FIFA, Gianni Infantino, junto con Alexander Ceferin y los presidentes de las otras cinco confederaciones, afirmaron que el único torneo que recibirá reconocimiento oficial es la Copa Mundial de Clubes, y que cualquier jugador que participe en un evento disidente no podrá participar en competiciones oficiales. También declararon oficialmente que «a la luz de las recientes especulaciones de los medios de comunicación sobre la creación de una «Superliga» europea cerrada por parte de algunos clubes europeos, la FIFA y las seis confederaciones desean reiterar una vez más y hacer hincapié en que dicha competición no sería reconocida ni por la FIFA ni por la confederación respectiva. Cualquier club o jugador que participe en una competición de este tipo no podrá participar en ninguna competición organizada por la FIFA o su respectiva confederación. Los principios universales del mérito deportivo, la solidaridad, la promoción y el descenso, y la subsidiariedad son la base de la pirámide futbolística que garantiza el éxito mundial del fútbol y, como tal, están consagrados en los estatutos de la FIFA y de las confederaciones. El fútbol tiene una larga y exitosa historia gracias a estos principios. La participación en las competiciones mundiales y continentales debe ganarse siempre en el terreno de juego».

Lo que todos podemos entender de esta declaración es que la FIFA está totalmente en contra de la fundación de una Superliga Europea y que sólo dirigirá sus esfuerzos hacia la modificación de la Copa Mundial de Clubes ya existente. El objetivo del Presidente Infantino, de hecho, es aumentar el atractivo de los clubes no europeos y la creación de un Mundial de Clubes diferente, con muchos más clubes procedentes de todo el mundo, sería un paso decisivo para conseguirlo. A este respecto, afirmó: «En los próximos años, la Copa Mundial de Clubes se celebrará en China y se convertirá en la mejor y más importante competición, ya que un torneo mundial de clubes ampliado impulsará la competencia internacional entre clubes».

Foto: elespanol.com

En opinión del autor, la creación de una Superliga europea crearía una brecha mayor entre los clubes ricos y los «pobres» como nunca antes. Es muy probable que los equipos que no formen parte de la Superliga Europea se vean obligados a ser clubes alimentadores que proporcionen talento a los súper ricos.

Parece claro, pues, cuál es la postura de la FIFA y de la UEFA respecto a una nueva competición europea en la que sólo participen los mejores clubes; además, la UEFA, el organismo rector del fútbol europeo, acaba de proponer ampliar la fase de grupos de la Liga de Campeones a 36 clubes a partir de la temporada 2024/2025, como parte de un esfuerzo por atajar la amenaza de una Superliga Europea disidente. Los detalles de este nuevo formato aún no se han ultimado, pero se espera se completen en las próximas semanas, según el presidente de la Asociación Europea de Clubes (ECA) y del Juventus, Andrea Agnelli.

Lo que se buscaría con el nuevo formato (2024/2025) es garantizar a los clubes de fútbol jugar al menos 10 partidos en lugar de los 6 de la actual Liga de Campeones y un club tendrá que jugar 17 partidos (en lugar de 13) para ganar la competición. Otra modificación será la introducción de cuatro nuevos clubes (de 32 a 36), pero aún no sabemos si se clasificarán para el torneo a través de los playoffs o si la UEFA decidirá asignar una plaza más a LaLiga o a la Premier League o si la Confederación los asignará a 4 asociaciones diferentes de menor prestigio.

Según lo que se ha revelado, los 36 clubes de fútbol estarían en el mismo grupo, pero se dividirán en cuatro franjas según la clasificación de la UEFA. Jugarían diez partidos en el grupo (cinco en casa y cinco fuera) con dos partidos que se disputarán contra clubes de la misma franja (el llamado «sistema suizo»). Los otros ocho partidos se repartirán en partes iguales entre los dos restantes: tres partidos contra equipos de la segunda franja, tres partidos contra equipos de la tercera franja y dos partidos contra equipos de la segunda franja de nuevo.

Los ocho primeros equipos se clasificarían automáticamente para los octavos de final, mientras que los siguientes 16 equipos de la tabla probablemente disputarían un playoff para las ocho últimas plazas, y los clubes que quedaran fuera de las 24 primeras posiciones descenderían a la Europa League o, más probablemente, serían eliminados.

Foto: okdiario.com

Por lo tanto, como consecuencia del nuevo formato, habrá una Liga de Campeones con muchos más partidos: si tomamos en consideración sólo los partidos que se jugarán entre septiembre y enero, el número total es de 180 y además de los martes y miércoles, se podrán jugar partidos los jueves en el nuevo formato, que se espera que comience en 2024 y se prolongue hasta 2033.

En conclusión, después de analizar todas las características de los dos torneos, la Superliga Europea y la «nueva» Liga de Campeones, hay que destacar que, en opinión del autor, la Superliga Europea nunca se llevará a cabo ya que el «modelo americano» en el que se basaría es inaplicable en el contexto europeo: un concepto como el de «liga cerrada» sin sistema de ascensos y descensos como en la NBA o la NHL está muy lejos de la cultura europea, así como las ligas domésticas con todos los clásicos locales y las rivalidades históricas a nivel nacional, que no pueden ser suplantadas. La creación de una Superliga contribuiría a erosionar la cultura de los aficionados itinerantes, algo con lo que ningún otro deporte puede rivalizar y arruinaría viejas rivalidades arraigadas en la historia y la geografía que trascienden al propio deporte. ¿Podría alguien entusiasmarse con un «clásico del túnel del Canal» entre el Chelsea y el París Saint-Germain de la misma manera que, por ejemplo, con un derbi londinense Chelsea – Arsenal?

Por el contrario, la introducción de un nuevo formato de Liga de Campeones con una Copa estructurada más como una Liga con más partidos entre los principales equipos europeos podría ser un buen compromiso entre las ambiciones y las necesidades de dichos equipos de ganar más dinero por los derechos de televisión, aún más esenciales en la era Covid-19 y la salvaguarda de la integridad del fútbol y el mérito deportivo, uno de los principios clave en el mundo del fútbol.

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A propósito del autor,

Lucio Mazzei :
Abogado egresado de la Universidad “Luigi Bocconi” en Milan, Italia. Máster en Derecho Deportivo Internacional en el Instituto Superior de Derecho y Economía (ISDE) de Madrid (2018). También ha realizado diversos estudios de postgrado: “Corso di Perfezionamento in Diritto e Giustizia dello Sport” (Università Statale, Milano), “Curso de Actualización de Derecho del Deporte” (Universidad Católica del Uruguay, Montevideo), y “International Sports Law Course” (University of Cambridge).

Por último, ha trabajado para despachos especializados en derecho deportivo en Italia, España y Uruguay. Además, es miembro de la asociación “ISDE Alumni” y de la “Associazione Italiana Avvocati dello Sport”.

Este artículo ha sido publicado por Winter – Dávila & Associés, firma internacional con sede principal en París – Francia, compuesta de abogados especializados en derecho deportivo, derecho corporativo, arbitraje y representación.

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