Autor: Gustavo Lopes Pires de Souza

Publicado en París por Winter – Dávila & Associés, el 07 de septiembre de 2021. 

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Por la mañana del domingo 05 de abril de 2021, Brasil y Argentina se enfrentaron en la final del Campeonato Sudamericano de Voleibol y por la tarde se enfrentarían en las Clasificatorias para el Mundial de Fútbol. Sin embargo, a los 5 minutos de juego, la ANVISA (Agencia Reguladora de la Salud) interrumpió el partido. Esto se debió a que cuatro jugadores de Argentina (3 estaban en el campo) presentaron información falsa a las autoridades brasileñas al entrar en el país, ya que al haber pasado por Inglaterra, deberían haber informado y estar en cuarentena durante 14 días.

Es importante en este momento destacar que la «lex sportiva» no es soberana y debe adaptarse a la legislación vigente y, aunque hay que rechazar la injerencia del Estado, los deportistas están sujetos a las normas vigentes. Los que ya han realizado viajes internacionales saben que los formularios entregados en la aduana no se comprueban inmediatamente, ya que se presume que las declaraciones introducidas en ellos son verdaderas.

Al comprobar la falsedad de las declaraciones, la ANVISA se reunió el sábado con la Asociación de Fútbol Argentino (AFA), la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) y la CONMEBOL para explicar la situación e informar de que los deportistas que incumplieran el protocolo no podrían salir del hotel. Cabe resaltar que, ANVISA no es omnipresente y cuando tuvo noticias de que los atletas notificados acudían al estadio, envió inspectores que no pudieron acceder a ellos, porque los vestuarios estaban cerrados.

Es decir, ANVISA sólo tuvo conocimiento del incumplimiento de su determinación cuando los futbolistas argentinos entraron en el campo. Por lo que, si bien no se puede descartar que ANVISA haya estado interesada en la cobertura mediática, tampoco se puede afirmar lo contrario de manera indubitable.

Ahora bien, en las conversaciones entre el inspector de ANVISA y el comisario del partido, se observó que no hubo suspensión del partido por parte de la Agencia, sino sólo la determinación de que los futbolistas irregulares firmaran el acta de infracción y abandonaran el campo.

Foto: eltiempo.com

Es decir, era suficiente que el equipo argentino hiciera las sustituciones y el juego hubiera continuado. Sin embargo, el equipo argentino se retiró del campo y no volvió. Por su parte, el árbitro del partido declaró en el resumen, que el cotejo tuvo que ser terminado por la intervención de los inspectores de ANVISA, lo que no corresponde exactamente a la verdad.

De otro lado, tampoco no es cierto que hubo fuerza mayor. Lo cierto es que el partido no se disputó porque la selección Argentina optó por alinear a los deportistas a sabiendas que eran irregulares y además no aceptó sustituirlos para poder continuar con la competición.

Ante esto, la AFA ha dicho que el Gobierno brasileño habría garantizado que los jugadores irregulares pudieran jugar, independientemente de lo que diga ANVISA. Si esto fuera cierto, se produciría una situación muy grave y delictiva, ya que ANVISA es una agencia reguladora autónoma e independiente, que no está sujeta a la interferencia del Gobierno. Es decir, cualquier intento de injerencia del Presidente de la República, por ejemplo, configura un delito de responsabilidad susceptible de juicio político.

Otro dato no menor, es el hecho que los futbolistas Argentinos cometieron el delito de falsedad y omisión de información sanitaria, por lo que deberían haber sido detenidos por la Policía Federal brasileña y no simplemente multados y deportados. Cabe señalar que sobre este punto, se ha cuestionado el hecho de que William y Andreas no cumplieran la cuarentena. Esto se debe a que la Ordenanza ANVISA exige la cuarentena sólo para los extranjeros. En ese sentido, se puede entender incluso que desde el punto de vista sanitario no tenga lógica, pero independientemente de lo que dice la normativa, si es buena o mala, corresponde a los ciudadanos cumplirla.

Ahora bien, desde el punto de vista del Derecho Deportivo, el resumen del partido se enviará a la Comisión Disciplinara de la FIFA, que decidirá sobre el partido y las posibles sanciones. Al respecto, después de lo descrito precedentemente, consideramos que castigar deportivamente a la selección Brasileña sería premiar los delitos e infracciones cometidos por los Argentinos. Por lo tanto, se entiende que se tendería a declarar a Brasil como ganador del encuentro, por abandono del campo por parte del rival.

Asimismo, es posible excluir a Argentina de las presentes eliminatoriass y, por consiguiente, de la Copa Mundial de Qatar. Si bien esta medida sería muy importante para servir de ejemplo, en cuanto al cumplimiento de los protocolos Covid, es poco probable que la FIFA la aplique. Naturalmente, la decisión de la entidad no sólo será jurídica, sino también política y sacar a Messi y al bicampeón del mundo de la Copa tendría consecuencias económicas, a pesar que existe un antecedente, como lo ocurrido en 1989, cuando la FIFA eliminó a Chile de las eliminatorias para los mundiales de 1990 y 1994 por haber abandonado un partido en el Maracaná. Cabe recordar que, en ese momento, también se consideró la posibilidad de un castigo a Brasil debido al petardo que salió de las gradas y cayó en el campo. Adicionalmente, la FIFA debería castigar al culpable con el pago de los gastos por no celebrar el partido. Una vez más, cabe señalar que el partido no se celebró porque la selección Argentina se negó a sustituir a los jugadores y a volver al campo. Por lo tanto, debe ser castigado.

Brasil, por su parte, con respecto a su Poder Público demostró ser incompetente para detectar rápidamente las infracciones a los protocolos sanitarios y no sería injusto que recibiera el castigo de no jugar más en el país en estas eliminatorias.

Dada la gravedad de la situación, los errores y las infracciones cometidas, lo apretado del calendario y la irrelevancia del resultado del partido para la tabla de las eliminatorias, es muy poco probable que el partido se celebre.

Por último, todo el embrollo está lejos de terminar, ya que la decisión de la Comisión Disciplinaria de la FIFA puede ser apelada y el asunto puede ser llevado al Tribunal Arbitral del Deporte (TAS) de Suiza.

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Idioma original del artículo: Portugués 

A propósito de los autor,

Gustavo Lopes Pires de Souza:

Maestría en Derecho Deportivo por la Universidad e Lleida.
Profesor de Derecho Deportivo y de Derecho Corporativo.
Miembro de la Academia nacional de Derecho Deportivo (Brasil)
Director de la Sociedad Brasileña de Derecho Deportivo

Este artículo ha sido publicado por Winter – Dávila & Associés, firma internacional con sede principal en París – Francia, compuesta de abogados especializados en derecho deportivo, derecho corporativo, arbitraje y representación.

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