Publicado en París por Winter – Dávila & Associés, el 16 de noviembre de 2021.

Como podrán imaginar la mayoría de inversionistas, convertirse en empresario en Francia, implica realizar una serie de procedimientos administrativos como ocurre en cualquier país. Sin embargo, cuando se es extranjero, estos trámites requieren de requisitos adicionales.

Para comenzar, es necesario precisar la diferencia entre un socio inversionista y un socio inversionista con un cargo en la empresa, es decir, con un poder de representación.

Debido a que, crear o invertir en una empresa francesa cuando se es extranjero, ostentando únicamente la calidad de socio inversionista, de manera general no plantea muchas dificultades. Por el contrario, si además se desea ejercer un cargo dentro de la empresa, como, por ejemplo: gerente, director general o presidente, los trámites y los requisitos a cumplirse varían sustancialmente, como veremos más adelante.

En segundo lugar, tanto si se desea crear o invertir en una empresa Francesa, ostentando un cargo dentro de la sociedad o simplemente como socio inversionista, se debe elegir la forma societaria bajo la cual la empresa realizará sus actividades comerciales, que dependerá exclusivamente si se quiere operar de manera individual o por el contrario, junto con otros socios.

París, el Sena y el museo de Orsay. Foto: pixabay.com

Es por ello que, si está interesado en invertir en Francia, o crear una empresa en Francia, lo invitamos a leer el presente resumen, que ha sido redactado por abogados franceses que hablan español, integrantes de Winter – Dávila & Associés. En ese mismo orden de ideas, cabe señalar que esta publicación ha sido efectuada en base a las preguntas más comunes que tienen los empresarios e inversionistas que desean iniciar actividades comerciales en Francia:

1- Calidad migratoria requerida para ser un socio inversionista en una empresa Francesa.

Un extranjero que desea invertir en una empresa Francesa, sin ejercer ningún cargo en la sociedad, no debe realizar ninguna formalidad o trámite. Lo único que necesitará el socio inversionista será llevar a cabo un procedimiento habitual de creación de empresa, es decir, hacer los estatutos y realizar trámites administrativos para que la sociedad se inscriba en un registro.

No obstante, la simplicidad del trámite para este caso, en la práctica no es recomendable, toda vez que el riesgo de generar daños en cualquier actividad siempre existe, lo que puede desencadenar responsabilidad penal o civil para un inversionista que no será residente en Francia, lo que implicará evidentes problemas para su defensa.

2- Calidad migratoria requerida para ejercer un cargo como socio inversionista en una empresa Francesa.

En primer lugar, debemos resaltar que, en Francia los extranjeros que cuenten con la nacionalidad de un país miembro de Unión Europea o de un país con el cual exista un convenio específico, pueden ejercer un cargo en una empresa Francesa, es decir, no requieren realizar ningún trámite particular en lo que respecta a su calidad migratoria.

Por el contrario, los extranjeros que no tengan la nacionalidad de un país perteneciente a la Unión Europea o un país que tenga un convenio firmado con Francia, deben solicitar un permiso de residencia o una visa.

Ahora bien, en Francia los extranjeros pueden optar por distintos tipos de permisos de residencia o visas, creados específicamente para cada caso particular. En tal sentido, no cualquier calidad migratoria sirve para poder ejercer un cargo en una empresa.

Aclarado este primer punto, podemos resumir los principales permisos de residencia franceses que permiten ostentar un cargo en una sociedad:

  1. La tarjeta de residencia de 10 años: Con este permiso se puede realizar cualquier trabajo y además ejercer cargos en las empresas. No obstante, esta tarjeta es muy complicada de obtener.
  2. La visa comerciante: Es la visa más comúnmente solicitada por los fundadores de empresas e inversionistas, ya que es conveniente para las funciones de gerente, director general o Presidente.
  3. La visa vida privada y familiar: Esta visa está reservada para las personas que tengan un grado de parentesco familiar en Francia, como por ejemplo el matrimonio. De la misma manera que la visa comerciante, con este permiso se puede ejercer cualquier actividad profesional en el país galo.
  4. Pasaporte talento: Este permiso ha sido creado exclusivamente para las personas que tengan un proyecto que tenga relación con un talento o una habilidad que guarde conexión directa o indirecta entre Francia y el país de origen del solicitante.

Una vez que se cuenta con la calidad migratoria requerida, es necesario hacer los estatutos de su empresa y realizar los trámites pertinentes que permitan la sociedad e inscribirla en el registro respectivo.

Marsella. Foto: pixabay.com

3- Elección de la forma societaria

Como habíamos indicado anteriormente, ya sea que se desea crear o invertir en una empresa Francesa, teniendo un cargo o no dentro de la sociedad, es necesario elegir la forma societaria que tendrá la persona jurídica.

Si desea realizar actividades comerciales de manera individual:

En Francia existen tres estructuras que permiten operar de manera individual. Como es de suponerse, cada una tiene distintos tipos de constitución y regímenes de responsabilidad diferentes:

  1. La empresa individual (comerciante): El patrimonio del socio se vincula con el de la empresa y además incluye en los beneficios y obligaciones que se produzcan a partir de la actividad.
  2. La EURL (empresa unipersonal a responsabilidad limitada): El patrimonio del socio se desvincula de la empresa. En caso de liquidación, el socio tiene que soportar las deudas sólo hasta el aporte realizado.
  3. La SASU (Sociedad por acción simplificada unipersonal): En términos generales es muy similar a la EURL, la principal diferencia radica en que la SASU es más flexible en cuanto a su manejo.

Si desea realizar actividades comerciales con otros socios:

En la república Francesa existen estructuras legales que permiten asignar a una empresa los bienes o el trabajo de socios o inversionistas que deseen compartir los beneficios que podrían resultar de dicha sociedad.

Asimismo, como se puede advertir, estas estructuras toman la denominación de “sociedad” y tienen personalidad jurídica, lo que permite separar el patrimonio del accionista, del patrimonio de la empresa.

Ahora bien, las sociedades pueden ser constituidas bajo diferentes formas jurídicas, cada una regida por reglas específicas y ofreciendo a los accionistas un régimen de responsabilidad distinto:

  1. SNC (Sociedad en Nombre Colectivo): Los socios toman la calidad de comerciantes. En el momento de la desaparición de la empresa, pueden cada uno verse obligado a soportar las deudas en su totalidad.
  2. SARL (Sociedad a Responsabilidad Limitada), SA (Sociedad Anónima), SAS (Sociedad por Acción Simplificada) SCA (Sociedad Comanditaria por Acciones): Los socios no tienen la condición de comerciantes. En caso de desaparición de la empresa, los accionistas soportan las deudas sólo a la altura del aporte que hicieron.
  3. La Sociedad Civil: La empresa no puede tener un propósito comercial. Si la sociedad desaparece, los accionistas soportan las deudas sólo en proporción a su participación en el capital social.

Finalmente, una vez elegida la forma de la sociedad, se deben redactar los estatutos e inscribirla en el registro respectivo, siempre bajo el consejo de un abogado especializado.

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AVISO LEGAL: Este artículo ha sido preparado sólo con fines informativos. No es un sustituto de asesoramiento legal dirigido a circunstancias particulares. No debe tomar o abstenerse de tomar cualquier acción legal basada en la información contenida sin primero buscar asesoramiento profesional, individualizado basado en sus propias circunstancias. La contratación de un abogado es una decisión importante que no debe basarse solamente en anuncios.

A propósito del autor,

David Winter

David Winter :
Abogado licenciado en Derecho por la Universidad La Sorbona de París (Francia). Es miembro del Colegio de abogados de París desde el 2012 y del Ilustre Colegio de abogados de Madrid desde el 2018. Cuenta con la distinción de ser socio fundador del Cabinet Montmartre, prestigioso despacho de abogados de París, como también de Winter – Dávila & Associés, firma internacional compuesta por abogados.

Este artículo ha sido publicado por Winter – Dávila & Associés, firma internacional con sede principal en París – Francia, compuesta de abogados especializados en derecho deportivo, derecho corporativo, arbitraje y representación.

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